Cada año los socios del Club Activo 20-30 Internacional de San José junto al personal del Hospital Nacional de Niños, escogen un niño o una niña que haya sido atendido en el Hospital y que tenga una experiencia importante que contar, un pequeño(a) héroe que represente a los miles de niños que cada día son atendidos con cariño y esmero en el Hospital Nacional de Niños por especialistas y voluntarios que pueden realizar sus labores y mejorar la salud de nuestro niños, con los modernos equipos con los que cuenta el Hospital; adquiridos gracias a la generosidad de todos(as) los(as) costarricenses.
Mi nombre es Carolina, nací el 19 de julio de 1996 en el Hospital México a las 11:43 p.m. Toda mi familia estaba muy impaciente por saber si sería niño o niña. Cuando nací me llamaron María Carolina Salazar Zúñiga. Hoy vivo con mi mamá, tengo un hermanito, Gabrielito, pero ya está en el cielo y desde ahí me cuida.
Desde pequeña he sido una niña muy alegre, sana y con mucha fe en nuestro Señor. Estoy en la escuela primaria Don Bosco, me van muy bien y ahí todos me quieren mucho. Cuando estaba en segundo grado hice mi primera comunión.
En el 2005 me detectaron un tipo de linfoma óseo una especie de tumor, desde el principio yo no tenía miedo pues yo sabía que Diosito me iba a sanar además como dice mi mamá. El es el único que puede dar o quitar la vida. Comencé mi tratamiento y estuve 22 días y noches seguidos en el hospital con mi mamita pues por dicha le dieron permiso en el trabajo para estar junto a mí, además mucha gente hacía oración por mí y sin duda era eso lo que nos daba fortaleza. El tratamiento era muy fuerte y doloroso a veces me tenían que tomar hasta dos o tres vías durante cada tratamiento y cada martes me hacían un examen en la espalda como la punsión lumbar pero en vez de sacar líquido me lo inyectaban era muy doloroso, mi cabello se cayó al igual que mis pestañas y cejas pero fui muy valiente. Además conocí muchos niños y niñas con diferentes linfomas y leucemias a los cuales siempre que podía les ayudaba y a sus papás les decía que hicieran oración y tuvieran mucha fe.
Actualmente ya terminé mi tratamiento pero mis amiguitos aún no, cada día cada semana siguen llegando casos nuevos, niños de todo el país sin importar la edad o religión, nosotras todos los días rogamos a Dios, pero también es muy importante que usted y yo ayudemos en la Teletón donando un poquito de lo que se recibe e invite a otro a donar. Uno nunca sabe cuando va a necesitar del hospital.
La familia Ramírez Carvajal formada por Rodolfo Ramírez y su esposa Floribeth Carvajal, y sus hijos Adriana (20 años), Rodolfo (18 años) y Daniela (16 años) esperan con ilusión la llegada de un nuevo miembro. A sus vidas llega el 5 de setiembre de 1992, Alexander quien nace en el Hospital Calderón Guardia. Este hogar hoy nos presenta una historia de vida, llena de esperanza y lucha.
Alexander es diagnosticado como polimalformado, refiriéndose a la presencia de labio leporino, paladar hendido, hundimiento facial, hipoplasia de fémur y tibia izquierda y una hernia inguinal. Dichas malformaciones lo convirtieron no sólo en un paciente más del Hospital Nacional de Niños, sino en un rostro conocido y un miembro más de la familia del cuerpo médico y de enfermería de esta institución. En los pasillos y servicios de cada especialidad creció, compartió y vivo su infancia.
Sus múltiples lesiones congénitas lo han llevado a visitar en 24 oportunidades las salas de operación. Es en esos quirófanos donde se ha entregado el más avanzado conocimiento científico y esfuerzo humano por brindarle un futuro prometedor que aminore sus limitaciones físicas.
El servicio de ortopedia se ha encargado de permitirle desarrollar sus pasiones como lo son el fútbol y la natación. Esta especialidad le rescató su muslo y pierna izquierda de una posible amputación, tras incorporarlo a la Clínica de alargamiento donde se han dado a la tarea de lograr el máximo crecimiento y simetría de sus piernas, a pesar de las complicaciones que esto implicaba. Por su parte los cirujanos máxilo faciales han corregido su sonrisa y dificultades para alimentarse; ambas eran condiciones que se veían obstaculizadas en un Labio u paladar hendido que actualmente no existen. Estas dos áreas son quizás sólo un compendio de los cientos de cuidados que ha recibido Alexander.
Desde neonatología, dermatología, infectología, oftalmología y genètica; todas igualmente importantes y dedicadas en su labor por prevenir, sanar y rehabilitar a la niñez costarricense.
Alexander es hoy en día un adolescente que cursa el primer año del Liceo Rodrigo Facio. Comparte con sus amigos Cristian, David, Daniel, Jergen, Roberto y Juan Carlos, es un gran aficionado del fútbol y un gran admirador de Alonso Solís, lo que nos deja claro que su corazón es Saprisista.
Sin embargo nada hubiera sido posible sin el amor y la entrega de sus padres, que ante el dolor, la adversidad y la impotencia depositaron su fe en Dios y en el Hospital Nacional de Niños
Su historia comenzó en el 2003, con unos extraños dolores de cabeza y vómitos ocasionados por un tumor cerebral. “Pasamos por varios doctores, hasta que la vio un neurólogo, en agosto –del 2003–, pero no creía que fuera un tumor porque ella sentía las molestias esporádicamente”, contó su madre.
Al realizarle un TAC (tomografía axial computadorizada) apareció el tumor.
“Era tan grande que ese mismo día, en la noche, estaba internada en el Hospital Nacional de Niños. Y, a los pocos días, soportó una operación de ocho horas para extraerle el tumor”, dijo.
María del Mar ingresó al centro médico, a finales de agosto, y salió en diciembre del 2004. En esos meses, pasó más de 40 horas en el quirófano y segundos al filo de la muerte. Tras su primera cirugía, se le paralizó su estómago y hubo que cortarle parte de su intestino.
El tumor le dejó una serie de secuelas que la obliga, ahora, a tomar medicamentos todos los días para producir hormonas. Debido a que el tumor se encontraba en el hipotálamo, tuvieron que cortarle el mismo.
Por la ausencia de ese órgano, su organismo no produce una sola hormona y, por ahora, no tiene un crecimiento adecuado y no siente sueño, ni hambre en forma normal (el hipotálamo controla esas funciones básicas). Quien observa a María del Mar no encuentra una sola señal de sufrimiento en su rostro. “Estoy en el kinder y me están enseñando a bailar y a cantar”, contó la pequeña.
Con su carisma se ha ganado el cariño de médicos y enfermeras, quienes la propusieron para ser el símbolo de la Teletón.
“Mi hija no hubiera tenido ninguna posibilidad de vida, sin la ayuda de los especialistas del hospital”, indicó su madre.
Consciente de que tomará el micrófono ante un gran público, María del Mar ya tiene listo el discurso que dará cuando llegue la Teletón: “¡Buenos días! Espero que ayuden al Hospital de Niños porque ahí me curaron. Padres de familia y empresas den ¡mucho!, pero ¡mucho!, dinero a la Teletón”, dijo la niña con una inimitable sonrisa.
Los hechos se dieron en julio del 2002 en San Felipe de Alajuelita, cuando Esteban Jiménez estaba en compañía de su padre, esperando bus para retornar a su casa de habitación. Un carro que venía a toda velocidad y cuyo conductor estaba bajo los efectos del alcohol, indicaron las autoridades, perdió el control, se salió de la vía, y embistió al niño y a su papá.
Era tal la velocidad a la que venía el responsable de los hechos que el vehículo pegó contra el poste y recorrió unos 50 metros más hasta detenerse. Según versiones, el hombre intentó darse a la fuga, pero varios de los testigos del suceso se lo impidieron, pues debía dar la cara a las autoridades.
El niño quedó tendido al lado de su padre, Carlos Jiménez, su piernita estaba totalmente desprendida, no había mucho que hacer, pues a la hora del impacto el carro la prensó contra el poste del alumbrado público. Esteban fue atendido en la Unidad de Cuidados Críticos del Hospital Nacional de Niños, donde le colocaron una prótesis.
“Un día que fuimos al Hospital de Niños, me dijeron que sería el Niño Símbolo de la Teletón y me sentí muy alegre”.
Su gran sueño es seguir estudiando y llegar a ser futbolista
Su mensaje para los niños que han debido afrontar una prueba tan dura como la suya “Nunca echen para atrás, sigan adelante.”